Estando con Clara (9 años), cogí el libro que estaba colocado en el atril de su teclado, lo apoyé en una mesa, le pedí una goma y empecé a borrar entera la partitura que estaba tocando. Ella se quedó mirando sin decir nada.
Tardé unos 3 minutos en acabar. Cuando terminé y le enseñé la partitura a la niña, de repente me dijo:
«¡Ala! Ahora parece más fácil»
La canción estaba petada hasta arriba de digitaciones, notas en lápiz (afortunadamente), flechas, nombres de notas o notas rodeadas, fechas de entrega/audiciones, frases de «muy bien/muy mal», etc. Un profesor anterior le había escrito todo eso en la partitura.
Después de borrarlo todo, Clara parecía tocarlo todo mucho más a gusto, y tardó menos tiempo en aprendérsela.
¿Por qué llenamos la partitura de indicaciones?
No era la primera vez que me encontraba una partitura así, ni sería la última. Recuerdo haber borrado libros enteros, de indicaciones de profesores anteriores. Todo eso me llevaba a preguntarme ¿por qué lo llenan todo, son necesarias todas esas indicaciones?
Las fechas de entrega
Hay quien dice que esas fechas motivan más, dan un pequeño plus de presión y hace que practiquen más, y en consecuencia, avancen más.
Yo no estoy de acuerdo.
Ese plus de presión es totalmente externo al instrumento, a la propia música. Si te lo llevan a tiempo, será por evitar consecuencias o por no sentirse culpables, nunca por el propio placer de aprendérsela, un placer intrínseco. Si se acostumbran a tocar asociándolo a ese tipo de presión, ¿qué les estás transmitiendo como músico?
¿Aprenden música como quieren? ¿o aprenden lo que tú les dices al ritmo que tú quieres?
Flechas o notas rodeadas
En mi opinión, a veces son necesarias. Puede que haya en alguna partitura alguna nota o pequeña sucesión muy susceptible de error, o con peligro de vicio. Sin embargo, se ha de tener cuidado en no llenar la partitura de estas indicaciones. Han de ser la excepción y no la regla, y siempre con lápiz, colocadas en caso de que efectivamente estés viendo que esa nota o notas suponen un pequeño bache para tu alumno si no se resaltan un poquito más.
Nunca marques en rojo o con bolígrafo. Al menos, a mi no me gusta hacerlo, ni me gustaría encontrarmelo en mis partituras.
Quizás sea una manía heredada de mis padres, pero le tengo mucho respeto a los libros y a la palabra escrita. Jamás en mi vida me ha visto nadie doblarle la hoja a un libro, y si sucede de forma accidental, siento rabia. Tampoco marco ni subrayo libros en bolígrafo. Si se trata de libros de consulta, puede que subraye algo en lápiz para tenerlo en cuenta la próxima vez que consulte, y dejo marcadores que no destrocen el libro, ni lo rompan.
Con las partituras me pasa igual. Jamás doblo la hoja de un libro de partituras ni lo marco con tinta. Si necesito indicaciones, siempre a lápiz. Si tuviera un maestro/a que me marcara una sola partitura con tinta, hoy en día, no volvería a contar con el/ella.
Por consiguiente, trato de la misma forma los libros de partituras de mis alumnos.
Frases de «muy bien/muy mal», caritas felices y cosas por el estilo.
¿Esto es necesario? Quiero decir… si tu tienes un profesor de instrumento hoy en día, y te escribe en la partitura un día algo así… ¿cómo te quedas? Yo, personalmente, pensaría que me está tratando de tonta.
Entonces, ¿Por qué hemos de hacerlo con niños? ¿Es que ellos no tienen conciencia de cómo tocan? Poner ese tipo de frases, en mi opinión, es ejercer una posición de superioridad. Es como decir: «Yo decido que esto está bien, que puedes dejar de tocarla y pasar a otra cosa, que conste en acta», o «yo decido que esto está mal, y te lo dejo escrito para que seas consciente de que debes seguir tocándola».
Seamos humildes. No siempre nuestro criterio coincide con el de nuestro maestro/a. Y no siempre el criterio de tu alumno coincide con el tuyo. Tus alumnos no tienen menos criterio que tu sólo por ser niños, o por tener menos conocimientos. Ellos pueden ser responsables de su propio aprendizaje y pueden decidir cómo quieren tocar algo.
He tenido muchas ocasiones en que he cosiderado que algo estaba «bien» tocado, y mi alumno no estaba de acuerdo. Dejarlo por escrito es dar un paso más para recordar quién manda e imponer tu criterio.
Quizás se haga por subir la motivación del alumno. Dejarle claro que ha hecho un buen trabajo y dejarlo escrito. En mi opinión, que tu alumno relacione las partituras bien tocadas con tu aprobación, es la manera perfecta para hacer que lo espere las próximas veces, crear dependencia, entorpecer el proceso para crear un músico con criterio propio y hacerle olvidar por qué quiere tocar música. ¿Por él, o por la aprobación de otros?
Digitaciones excesivas.
En el caso del piano, sobre todo, es terríblemente común colocar todos los números correspondientes a los deditos debajo de cada nota (ignoro la frecuencia en otros instrumentos, si lo sabes, agradezco que me dejes un comentario).
Me lo he encontrado cientos de veces.
Evidentemente, los métodos de cada maestro son suyos y no quiero juzgar, pero este es mi blog, y aquí estoy para decir lo que opino de esta práctica.
Colocar este tipo de digitación hace que una melodía sencilla sea muy fácil de tocar al sólo tener que mover los dedos indicados. No hay que desentrañar la partitura, sólo relacionar un número con un dedo y moverlo. Tocar se hace terriblemente sencillo. La melodía suena, el profesor se siente bien, porque el alumno toca y «avanza», y todos contentos.
El problema viene cuando la mano empieza a abrirse, a moverse y a buscar nuevas colocaciones. A utilizar el mismo dedo para tocar otra nota distinta, que requiere ser leída. Nos encontramos con una barrera enorme si esa persona se ha acostumbrado a tocar de esa forma, y es muy difícil aceptar que se ha de volver atrás a leer la partitura de otra forma. El alumno se frustra.
Si utilizas este método, sé consciente de su limitación.
Yo, personalmente, no lo utilizo nunca. Si tengo que poner una digitación, intento que sea la mínima necesaria para tener la mano bien colocada y recordarla. En ningún caso pongo números en todas las notas.
Nombres de notas
Esto es otro método muy parecido al anterior. Se utiliza mucho en colegios. En mi opinión, un error.
Laura (11 años) me habló de esto una vez. Me dijo que ella nunca lo hacía, pero todos sus compañeros sí. Le parecía que era como «hacer trampa» y no tenía ningún sentido para ella. Me llamó la atención que ella misma me lo dijera, ya que llevaba casi dos años conmigo peleando con el solfeo para pasar una prueba en una institución musical, y le había dado terribles quebraderos de cabeza.
Se trata de algo que, pienso, se utiliza para agilizar la lectura musical, y hacerla más fácil mientras no se conozcan del todo las notas. Creo que se hace pensando que a la larga se aprenderán las notas asociándolas al nombre, y que llegará un momento en el que escribir su nombre no será necesario.
Yo no creo esto. Aunque el alumno haya escrito las notas la primera vez él mismo, no leerá el pentagrama las sucesivas veces que requiera tocar. Si un niño (o adulto), ve escrito el nombre de una nota, ¿por qué se ha de fijar en el lugar donde se encuentra en el pentagrama? Ya la ha leído, ya la sabe, ya la toca, ¿por qué hacer esfuerzos innecesarios? Jamás aprenderá las notas porque nunca ha necesitado leerlas. Ya estaba traducido.
Si tú no sabes inglés, y cada vez que te dan un texto en este idioma te ofrecen una traducción debajo, ¿leerás el texto en inglés también, o lo leerás en tu idioma para entenderlo rápidamente? No mirarás el otro texto a no ser que estés muy interesado en aprenderlo. Y si estás realmente interesado en aprenderlo, no pedirás la traducción, sino que querrás traducirlo tu mismo.
Si a la hora de aprender un idioma no querríamos que nos dieran el trabajo hecho, ¿por qué lo hacemos con la música? En mi opinión, creo que lo hacemos porque ese alumno o alumnos no están realmente interesados en leer música, pero nosotros sí lo estamos en que lo hagan.
Yo suelo intentar que lo lean ellos mismos. Nunca pongo los nombres de las notas. Si tienen dudas, les ayudo. Si no quieren leer, pasamos a otra cosa. Ya lo harán cuando estén preparados.
La limpieza mental
Cuando se reduce toda esta carga escrita al mínimo, se limpia la partitura.
Tenemos ansiedad porque nuestros alumnos tengan en cuenta cosas que nosotros queremos que tengan en cuenta. Rellenamos los papeles de indicaciones, llenamos la mente de nuestros alumnos de cosas a tener en cuenta. Lee aquí, lee allá, ten en cuenta esto y lo otro, y no te olvides de tal, y fíjate.
Es pura presión.
Un exceso mental que entorpece la música, y entorpece el proceso.
Por eso Clara me dijo que parecía más fácil esa partitura cuando borré. No era más fácil, era la misma. Simplemente había limpiado su mente, y se sentía más ligera. Le había quitado de un plumazo toda la basura mental que llevaba encima con esa canción.
Ya no había que pensar tanto. Sólo había que tocar lo que ponía.
Sé muy escrupuloso con las indicaciones, no satures a tus alumnos.
Deja que las cosas fluyan, ten paciencia.
¿Y tú? ¿Habías pensado en esto alguna vez? ¿Qué tipo de indicaciones escritas haces a tus alumnos cuando trabajas con partituras?
Cuéntamelo en los comentarios. Los leo todos. ;)
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