A la hora de enseñar música, o un instrumento, ¿Cuándo sabes si vas bien?
No lo sabes, lo intuyes.
Hay ciertos signos que te dicen que tu alumno está aprendiendo, y hay otros que hacen que te preocupes.
No son signos claros. No son palabras escritas en la frente tipo. “Vas bien”, o “vas mal”.
Se trata de algo más intuitivo, relacionado con tu visión, y con cómo crees que funciona el aprendizaje, con tus valores, con lo que es importante para ti.
Si para ti es importante la técnica, y ves un día una correcta posición de mano sin que hayas corregido nada, tu intuición te dirá que vas bien, que va aprendiendo.
Si, en cambio, valoras más el vínculo del alumno con su instrumento, te alegrará ver que toca o juega con él creando cuando tú no estés.
Pero fíjate en las mismas señales, si cambiamos los valores del maestro.
Si valoras la técnica, y tu alumno juega con el instrumento de cualquier manera, empezarás a preocuparte.
Si valoras más la relación de la persona con el instrumento, te preocuparás si ves a un niño preocupado únicamente por la correcta postura de sus manos.
Los mismos niños, las mismas señales, con distintas reacciones según el profesor. Reacciones que nos llevan a realizar cambios o no en el proceso.
El otro día vi a Alberto, de 6 años, jugar a ser pianista. En su casa tienen un piano digital. Como buen niño de su generación tecnológica, sabe utilizar los botoncitos del piano a su antojo sin conocer la existencia de libro de instrucciones. De esa forma, él y su hermano han accedido a las demos de canciones grabadas en la memoria. Una variedad muy grande.
Alberto escogió una y puso las manos en el piano, moviendo los dedos y la cabeza a la vez que sonaba la música, como si fuera un gran intérprete.
No había hecho eso nunca antes, me sorprendió gratamente y pensé: “Esto es un gran avance”
Yo le di importancia a ese juego. Vi ahí emoción por ser algo parecido a un gran pianista, por disfrutar de la música y convertirla en juego. Por ver el deseo real de ser pianista, aunque sea por un rato, saliendo de él mismo de forma completamente libre.
Yo, personalmente, pienso que algo así ha de ser el comienzo del camino para ser músico. El deseo por aprender antes que el propio aprendizaje.
Porque todos esos son mis valores en la música y en la educación.
Pero sé que no todos los maestros hubieran pensado como yo. Muchos hubieran detenido al niño después de un rato para enseñarle lo “divertido” que es aprender a leer notas, o para enseñarle a tocar una canción que ha elegido el maestro y que el niño no conoce.
Porque jugando se pierde un tiempo precioso de aprendizaje. Cuanto antes empecemos con lo “importante”, mejor ¿verdad?
Nuestros valores con respecto a la música son la medida que tenemos para saber si estamos haciendo bien nuestro trabajo, y por tanto, influyen en el aprendizaje de nuestros alumnos.
Pero resulta que esos valores, como hemos dicho, son subjetivos. Los tuyos puede que sean distintos a los míos. No todos hemos aprendido igual, y no todos valoramos las mismas cosas. No todos los maestros juzgamos igual. Porque juzgamos, siempre. Para variar.
¿Cómo saber cuál es la medida adecuada, entonces?
¿Qué valores son los importantes?
¿En qué hemos de fijarnos?
No lo sé.
Pero se me ocurre que la honradez puede ser la clave para averiguarlo.
Tu propia honradez.
Quizá no puedas saber objetivamente cuál es el mejor criterio, pero sí puedes conocer cuál es el tuyo, y por qué le das importancia. Conocerte lo suficiente como para saber cómo y por qué tienes esos valores en la música.
De quién los aprendiste, de qué maestro, de qué método, corriente o formación; y por qué los has tomado como propios.
Ser consciente de que estás midiendo con él a alumnos que aprenden de forma distinta, a todos ellos.
Tener la honradez suficiente como para decirte a ti mismo que NO eres perfecto, que lo que estás enseñando no es perfecto, pero que estás dispuesto a seguir aprendiendo para que tus alumnos, a la larga, avancen y aprendan bajo otro criterio distinto.
El suyo propio, también imperfecto.
Te toca, ¿cuál es tu criterio a la hora de dar clase? ¿En qué te fijas para saber si vas por buen camino? Cuéntamelo en los comentarios, siempre estoy deseando leerlos.
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