La música estimula la creatividad.
Pon esta frase en google y ya verás la cantidad de cosas que te aparecen. La mayoría sin criterio científico y con palabras bonitas para que sea fácil, mágico, lo entiendas a la primera y se genere tráfico a la web.
No hace falta entender de algo para poder escribir sobre ello en internet.
Leyendo por ahí, parece que con sólo poner Mozart en el altavoz pasas en dos minutos de no ser creativo, a serlo. Quien dice Mozart dice cualquier canción.
Lo que sí puedes conseguir poniendo tu canción favorita en el altavoz es que se mejore tu estado de ánimo, y en consecuencia, estés más predispuesto a crear.
Pero eso también sirve con tu comida favorita, por ejemplo, o buena compañía, o dibujar. Cualquier cosa que mejore tu ánimo.
Entonces… ¿la música estimula la creatividad, o no?
Lo que hace la música es hacer trabajar al cerebro entero, de una vez, muchas áreas al mismo tiempo. Ambos hemisferios se conectan con mayor facilidad cuando se toca una canción, por ejemplo. Se trata de muchos procesos que se producen a la vez en áreas que en principio no tienen relación unas con otras. Daniel Levitin lo explica mejor que yo:
“Oír, interpretar y componer música es algo en lo que intervienen casi todas las áreas del cerebro que hemos identificado hasta ahora, y exige la participación de casi todo el subsistema neuronal […]
[…]No es ninguna coincidencia que hacer música exija el uso rítmico y coordinado del cuerpo, y que la energía se transmita de los movimientos corporales a un instrumento musical. A nivel neuronal, tocar un instrumento exige la orquestación de regiones de nuestro cerebro reptil primitivo (el cerebelo y el tallo cerebral) así como sistemas cognitivos superiores del córtex motriz (del lóbulo parietal) y las regiones planificadores de los lóbulos frontales, el sector más avanzado del cerebro.”
La música no es que desarrolle la creatividad, lo que hace es desarrollar muchas áreas del cerebro y relacionarlas entre sí. Lo que puede hacer que la combinación de las mismas genere un sistema de pensamiento más eficiente.
Un sistema de pensamiento más eficiente no es que nos haga creativos, sino que puede ayudarnos en el proceso de creación, o resolviendo problemas, o en cualquier otro proceso que implique pensamiento.
La música es beneficiosa, desde luego. Pero decir sin más que estimula la creatividad por sí sola es, en mi opinión, quedarnos con el camino fácil, obviar cosas importantes y pensar que si un bebé escucha Mozart tres veces al día se volverá un genio.
Me gustaría, entonces, profundizar en este término, ¿Qué es la creatividad?
Voy a la RAE:
- Facultad de crear.
- Capacidad de creación.
Crear, vale. Crear ¿qué?
Pues resulta que a veces pensamos o intuimos que creatividad es ser más inteligentes. Pero no.
Es crear. Y crear es, de nuevo gracias a la RAE:
- Producir algo de la nada.
- Establecer, fundar, introducir por vez primera algo; hacerlo nacer o darle vida, en sentido figurado.
Hacer surgir algo de la nada… introducir por primera vez algo. No especifica el qué. Por tanto, puede ser cualquier cosa. Todo vale.
El problema es que en el caso de crear, sólo nos interesa lo que es “útil”.
Si yo dibujo un gato, ¿eso es creativo? He creado una imagen donde antes no la había.
¿Y si le dibujo al gato una moto? Estaré creando situaciones nuevas, ideas. El gato motero. Puede que no lleven a ningún sitio, o que no parezcan útiles, pero he creado algo nuevo.
Dibujar un gato motero no es útil. Pero es hacer surgir algo de la nada. Hay un gato motero dibujado donde antes no había nada. Hemos creado tanto la idea del gato motero, como el dibujo del mismo, y por tanto hemos desarrollado nuestra facultad de crear, nuestra creatividad.
Pero la creatividad no distingue entre cosas útiles e inútiles. O ideas útiles o inútiles. La creatividad nace, sin más. Lo que tiene nueva vida ha requerido creatividad por el mero hecho de haber nacido. De haber sido creado.
Pero a nosotros, si no es útil, no nos interesa. Si nace en tu cabeza una idea que no sirve para nada, o es rara o descabellada, eres raro. Si nace en tu cabeza una idea que a los demás les parece bonita, o útil, o interesante, eres creativo.
Cuando ser creativo, según la definición (otra vez, de la RAE), es ambos casos:
- Que posee o estimula la capacidad de creación, invención, etc.
- Capaz de crear algo.
O sea, que con sólo ser capaz de crear algo, o hacerlo de manera frecuente (estimular la capacidad), eres creativo.
Pero no. Juzgamos lo creado para decidir si es creativo. Y olvidamos la definición para poder juzgarlo.
¿Hacemos lo mismo con la música?
Cada día, cada clase. Juzgamos lo creado por nuestros alumnos para llamarlos creativos o no.
O quizás no, quizás sólo has estado durante años fijándote en la habilidad de sus dedos para tocar tal o cual partitura, y no te has planteado crear nada, o lo que ellos puedan crear. El desarrollo motriz fino también ayuda al desarrollo neuronal. ¿Si te pasas la vida tocando un ejercicio técnico te vuelves más creativo? ¿Tocar correctamente una partitura nos hace desarrollar nuestra capacidad de crear?
Si lo que más les importa a los padres de nuestros alumnos, a la gente en general que defiende la música, a la industria de la enseñanza musical, es la creatividad (o parece serlo)…
¿La estamos desarrollando realmente?
Creo que no. Y además, las artes plásticas nos ganan terreno en este sentido. Los que pintan. Ellos crean continuamente.
La creatividad es una “facultad” o una “capacidad”… Una capacidad puede desarrollarse, puede aprenderse. Como una habilidad.
¿Cómo se aprende una habilidad?
Haciendo y repitiendo la tarea que implique esa habilidad.
Igual que a tocar se aprende tocando… A leer se aprende leyendo… A nadar se aprende nadando… Y a conducir se aprende conduciendo…
A crear se aprende creando.
Y si nuestro campo es la música, lo suyo es crear algo con ella. Pero apenas lo hacemos.
Por mucho que nuestro cerebro se desarrolle y funcione mejor a través de escuchar música, tocar, coordinar, leer partituras, etc. Si no estamos creando, no se desarrolla la creatividad.
Pero tradicionalmente no se entiende esto, sobre todo en conservatorios. Crear algo en clase de instrumento no es prioritario, o no se contempla.
A veces, incluso, un pequeño acto creativo en música puede ser arrancado de raíz por las presiones externas que requiere una forma concreta de hacer las cosas, una partitura, un profesor, una competencia. “No hay tiempo para jugar, tengo que estudiarme esto”.
Cuando jugar, precisamente, es lo que la creatividad necesita. Lo que más le gusta.
Permite que tus alumnos puedan hacerlo, que se sientan libres y seguros para hacer que nazca algo. Aunque muera a los pocos minutos. Aunque jamás se escriba, y sólo pertenezca a esa clase, a ese momento.
Aunque esté dentro de unas pautas, como una estructura armónica de jazz.
Algo nuevo, algo que nace.
Algo que se ha creado, y que se desarrolla para poder volver a crear en otro momento.
¿Cuántas veces has visto a tu alumno jugar con cuatro notas en su instrumento?
¿Cuántas veces te has permitido pararte a escuchar a dónde llevan esas cuatro notas?
Eso es crear. Eso es desarrollar una capacidad. Creando se desarrolla la creatividad.
¿Qué creas en tus clases cada día? ¿Qué crean ellos?
Nunca desarrollaremos esta magia, porque es mágico, si pensamos que la partitura es el fin, el único medio para la música y el desarrollo cognitivo. Nunca veremos a nuestros alumnos traspasar límites que ni imaginamos siquiera, si cuando oyes tocar esas cuatro notas, o tararear, lo olvidas, le pides silencio y le indicas los pasos a seguir para la siguiente partitura.
Recuerda por qué enseñas música.
Y, sobre todo, por qué ellos la aprenden.
Te toca. Cuéntame cómo trabajas en clase esto de crear, o qué opinas sobre la creatividad, o sus mitos. ¿Has tenido problemas para desarrollarla con tus alumnos?
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Sin duda estaría bien replantearnos en qué medida estimulamos la creatividad en las clases de música.
Se han comentado por activa y por pasiva los supuestos beneficios de la educación musical, pero si esta consiste principalmente en obedecer ciegamente a un profesor y que éste tache de «mal» cualquier cosa que se salga de su criterio, creo que lo que estamos diciendo es: «ser creativo no es bueno, haz lo que te digan».
Esto es algo que va más allá de la enseñanza musical y quizá no es este el sitio para profundizar sobre ello, pero creo que los profes de música, en lo que nos toca deberíamos plantearnos cómo estamos potenciando la creatividad en nuestros alumnos…
Estupendo post como siempre.
Un saludo.
Mario
Como dices, deberíamos plantearnos si hay creación o no, o si confiamos en que serán creativos por el mero hecho de tocar y «aprender» música. Yo también abriría un debate al respecto sobre maestros que exigen obediencia y fidelidad a sus métodos en cualquier campo, no sólo la música. Y no acabaría nunca… En otro momento, me lo reservo.
Gracias por tus palabras, Mario. Un saludo :)