Cuando te interesas por que tus alumnos tengan más abierto el abanico de posibilidades con el instrumento, de que sepan improvisación además de leer partituras, llega la siguiente pregunta ¿Cómo lo trabajo?
Esta duda surge de nuestra propia inexperiencia con respecto al tema. Nos han enseñado a leer partituras, las leemos sin problemas, y por tanto, las sabemos enseñar (o al menos, lo hacemos como lo hicieron con nosotros).
Pero no nos han enseñado a improvisar, a muchos no nos sale sin más y sin problemas, y por tanto, no se nos ocurre cómo lo podemos enseñar.
El camino, entonces, resulta lógico. Si queremos enseñar a improvisar a nuestros alumnos, tenemos que aprender a improvisar nosotros.
La exploración musical
Si nunca has improvisado con tu instrumento, lo más seguro es que sientas una barrera psicológica para hacerlo. Es normal. Es completamente lógica, ya que la partitura te ha dado toda la vida una seguridad y un camino marcado que ahora no tendrás. Ya no está todo bajo control, asi que es normal sentir inseguridad.
Lo que ya no es tan sano es sentir ese miedo, ser consciente de que está ahí, y no hacer nada para solventarlo. Si este es el caso, no considero muy ético entonces que hagas que tus alumnos pasen por donde tú no estás dispuesto a pasar. Piénsalo.
Si vas a intentarlo, es posible que necesites intimidad para ello. Consíguela. Consigue una hora o dos, sin interrupciones, tú solo con tu instrumento. Y relájate, no vas a hacer puenting.
Explorar posibilidades no es algo complicado. Prueba con una nota, sólo una. Toca una. Hazla sonar el tiempo que necesitas: corta, larga, fuerte, suave… tu decides. Ni siquiera hace falta que le pongas esos adjetivos. Tal y como salga será perfecta.
Tócala otra vez, seguro que esta vez te lleva a otra. Y puede que a otra más. Juega con unas pocas. Dos, tres, las que sean…
Crea una relación entre ellas. Haz que tenga sentido tocarlas, busca más…
Si tu instrumento es el piano, busca un par de notas que puedan sonar juntas, a la vez. Investiga qué sensación te da.
No juzgues. Juega.
Con la guitarra también puedes probar a combinar cuerdas, posiciones, notas… que no tengan nada que ver con lo que conoces…
La interrupción del ego
En este momento tu mente entra en acción para decirte lo mal que lo estás haciendo, y el poco sentido que tiene todo esto.
Te dice que no suena nada, que qué haces…
Que eso suena mal.
Que no sabes hacerlo.
Y lo peor, que jamás sabrás, que no estás hecho para hacer eso.
Sé listo y no le des la razón. No la tiene. En este caso la mente no tiene nada que decir. No debería estar allí. No pinta nada, asi que dile que se vaya.
Si le dejas quedarse, seguirá juzgándote todo el tiempo que sigas probando.
Y conseguirá que lo dejes y vuelvas a tu zona de confort, donde ella está tan a gusto.
Se trata de sacar algo tuyo, propio. No se trata de hacerlo mal ni bien, se trata de investigar qué puedes tocar cuando no hay nada establecido. Cuando estás totalmente libre.
No hay sonidos que estén bien, ni mal, ni relaciones entre notas que estén bien o mal. Sólo hay sonidos, relaciones, melodía, o armonía si puedes. Todo es. Sin más. Tal y como es, tal y como suena, es perfecto.
Sin embargo, no suena a lo que estás acostumbrado. A la música ordenadita, colocadita, con su sentido y sus cosas.
Sigues juzgando, ¿qué más da que no esté ordenada? Es música. Es lo que te sale ahora.
La música, expresión real de emociones
Si sigues practicando, elaborarás con el tiempo una música propia, algo propio, tu investigación, tu exploración. Que poco a poco empezará a tener sentido para ti. Comenzarás a entenderla más.
Y un día te darás cuenta de que esa música refleja cómo te sientes. O que puedes utilizarla para sacar algo que de otra forma te resultaría más difícil.
Ya no se trata de ponerle expresión a la música de otro. De utilizar la melodía de otro para sacar lo tuyo. Ahora se trata de utilizar lo tuyo para sacar lo tuyo. Y eso tiene un poder enorme.
Pruébalo.
Las infinitas posibilidades
Hay músicos que no necesitan esto. Que han probado desde hace mucho a jugar y experimentar. O que lo hacen con la base de unos acordes de jazz o de blues. También vale.
Algunos lo hacen directamente tratando de adaptarlo a una letra. También vale.
Otros se inventan cosas a partir de una canción de oído, ya dada. También vale. (Yo empecé así, de niña)
Todo vale cuando se trata de la propia exploración musical.
Un día te darás cuenta de que te empiezan a surgir ideas para trabajarlo con tus alumnos. Genial, pruébalas.
No juzgues. Investiga. La música es enorme, infinita. E infinitos son los modos de llegar a ella.
¿Y tu? ¿Cómo es tu música, tu improvisación?¿Lo has probado antes?
Cuéntamelo en los comentarios
Compártelo si crees que a algún músico amigo le vendría bien probarlo.
¡Gracias! y manos a la obra :-)
Ánimo Sara! No olvides contarme cómo te ha ido. Un abrazo
MUY BUENOS TUS TEMAS : SENCILLOS ,ENTENDIBLES Y FACILES DE APLICAR. MUCHAS GRACIAS !!!
Gracias Susana! Me alegro de que te gusten y te sirvan. Un saludo :)